La publicación de un repertorio bibliográfico resulta siempre de un trabajo ingente y no siempre suficientemente valorado. La recopilación exhaustiva del material, su selección y su ordenación posteriores son también una tarea muy compleja. No basta simplemente con recoger datos y ordenarlos: cualquier herramienta bibliográfica debe, ante todo, servir, y eso sólo se consigue si es útil, de manejo sencillo y de lectura rápida y segura. Finalmente, debe ser una herramienta con vocación de renovación continua. Estas características (a veces impedimentos) vienen de sobra recogidos en la “Introducción” de este repertorio publicado el año pasado por el CSIC. Pero lo importante realmente de una publicación de estas características es que siempre vienen a llenar algún vacío bibliográfico. En este caso, además, se añade que el de la Lexicología y Lexicografía latinas parece realmente activo de 25 años para acá, como lo demuestran las 288 páginas de esta obra. Las profesoras Matilde Conde Salazar y Cristina Martín Puente son conscientes de las limitaciones de un trabajo de este tipo, tanto teóricas (p. 13) como de tipo metodológico (p. 14). El resultado, con todo, es sobresaliente. En un manual de consulta fácil se recoge una amplia (1975-1997, aunque se incluyan referencias anteriores a esta fecha, como el artículo de Watkins citado en la página 202) cantidad de literatura científica centrada (aunque no únicamente, vid. infra) en el campo específico de la Lexicología y Lexicografía latinas. El manual se divide en 11 capítulos, ordenados de manera tal que se elimina la necesidad de abusar de las referencias cruzadas que suelen poblar los trabajos de este tipo. El primero se titula “Miscelánea”, y se recogen en él alfabéticamente las obras de carácter general, actas de congresos, etc., desbrozadas para confeccionar el repertorio. El segundo es en sí mismo otra “miscelánea”. Titulado “Obras de referencia”, se incluyen repertorios bibliográficos generales (§ 2.1.1), bibliografía sobre lexicografía (§ 2.1.3), sobre aplicaciones de la informática a la elaboración de corpora lexicográficos (§ 2.1.5); además, aquí se pasa revista a los diccionarios (§ 2.2), realmente un compendio de todas las obras lexicográficas latinas más relevantes, pertenezcan o no al período 1975-1997. Siguen los glosarios (§ 2.3), diccionarios de frecuencia, etc. (§ 2.4) y bibliografía sobre la elaboración de léxicos y su problemática (§2. 5). El capítulo 3 es una puesta al día de la obra de Quellet Bibliographia indicum, lexicorum et concordantiarum auctorum latinorum, Hildesheim / New York, 1980. Se ha dividido en autores hasta San Isidoro (§ 3.1), autores medievales (§ 3.2) y autores renacentistas (§ 3.3), en realidad sólo uno, el de Ginés de Sepúlveda. El capítulo 4 se centra en trabajos teóricos de carácter general sobre lexicografía, lexicología y semántica (§ 4. 1), estas mismas materias aplicadas (§ 4.2), sobre el paso de vocablos griegos al latín (§ 4. 3), sin que el lector llegue a saber muy bien por qué se incluyen en este capítulo, historia de la lexicografía (§ 4. 4) y traducción (§ 4. 5). El capítulo 5 se centra en la bibliografía sobre campos léxicos y esferas técnicas y el 6 sobre familias léxicas. El séptimo es con mucho el más grueso, pues trata de palabras concretas: palabras latinas (§ 7.1), palabras griegas en latín (§ 7.2) y palabras latinas en griego (§ 7.3). El capítulo 8 aborda los estudios sobre etimología, trabajos de carácter general y de método ( § 8.1) un pequeño batiburrillo, todo hay que decirlo, en el que abundan las obras de referencia citadas en § 2. 2 mezcladas con trabajos teóricos y no tanto) y vocablos latinos concretos y correspondencias con otras lenguas ide. y no ide. (§ 8. 2). El capítulo 9 recoge los estudios sobre léxico específico de un ámbito concreto. Capítulo muy útil es el 10 (aunque con excesivas referencias cruzadas) dedicado por entero al estudio por períodos cronológicos de la lengua latina. Finalmente, 11 recoge los trabajos teóricos (§ 11.1) y específicos (§ 11.2) sobre onomástica y toponimia. El libro se cierra con tres índices que facilitan la búsqueda del lector: uno de autores, otro de palabras, nombres y expresiones latinas, y por último uno de palabras griegas. Muchas de las obras citadas van acompañadas de referencias a reseñas sobre las mismas publicadas en revistas diversas. En conclusión: un trabajo notabilísimo, útil y de fácil consulta que procura una herramienta imprescindible para todos los latinistas en general, y en particular para aquellos cuyo trabajo se dirija o vaya a dirigirse al campo de la lexicografía y lexicología latinas.
ALCORAC ALONSO DÉNIZ
BOLETÍN Nº 12, junio 1999