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Teatro escolar latino del siglo XVI: la obra de Pedro Pablo de Acevedo S.I. Tomo I: Lucifer Furens, Occasio, Philautus, Charop

Authors:

V. Picón (coord.), A. Cascón (ed.), P. Flores (ed.), C. Gallardo (ed.), A. Sierra (ed.), E. Torrego (ed.)

Publisher:

Madrid, Ediciones Clásicas y U.A.M. Ediciones

Páginas:

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Synopsis:

El gran interés que viene despertando el estudio de la tradición clásica en las letras hispanas, especialmente en la obra de poetas y tratadistas de los Siglos de Oro, ha propiciado la recuperación de autores y géneros injustamente olvidados por parte de la crítica. El caso del teatro humanístico de Pedro Pablo de Acevedo constituye un buen ejemplo.

Review:

La edición de cuatro piezas dramáticas de Acevedo vienen a llenar el vacío editorial que existía sobre el mismo. Una sucinta introducción general, a cargo de Vicente Picón, ofrece la situación actual de los estudios sobre el teatro de los jesuitas y su interés para la literatura española, así como las coordenadas vitales del autor (Toledo 1522 - Madrid 1573). La introducción a cada obra, la edición latina, traducción y notas han sido asignadas a diferentes investigadores: del Lucifer furens se ocupa Esperanza Torrego Salcedo; de la Occasio Ángel Sierra de Cózar; Antonio Cascón Dorado y Vicente Picón García del Philautus; del Charopus Primitiva Flores Santamaría y Carmen Gallardo Mediavilla.

La documentación existente sobre el toledano da cumplida noticia de su admisión en la Compañía de Jesús y sus actividades como profesor de Gramática y Retórica en los Colegios de Córdoba y Sevilla. En este marco académico se sitúa su considerable producción teatral, de la que un códice manuscrito del siglo XVI ha conservado veinticinco piezas. Definido como hombre eminente en saber cubrir con ensayos de regocijo valientes motivos de desengaño, el padre Acevedo sintetiza en sus escritos las figuras del predicador, el erudito en letras latinas, el confesor, el dramaturgo y el maestro. Sus diversas facetas quedan de relieve en esta cuidada edición y traducción al español. Para el volumen que abre esta serie los editores han seleccionado cuatro obras “representativas por su carácter y su contenido”: una tragedia y tres comedias.

La curiosa mixtura que conforma la materia del Lucifer furens (cuya fuente directa no es otra que el Hercules furens de Séneca) viene realzada por su composición en anillo: el tema de la cólera del diablo enmarca el contenido central de la obra, esto es, el dogma sobre el misterio de la encarnación de Jesús. Las visiones infernales del mundo clásico se subordinan, pues, a la enseñanza del dogma cristiano y, con tal fin, se refuerzan con variadas figuras alegóricas.

El rasgo más característico de la Occasio frente a las restantes piezas que componen la edición, en las que predomina el uso de la lengua del Lacio, es la utilización alterna de castellano y latín. Los ecos de Terencio (Hecyra, Andria, Adelphi) y de los Adagia de Erasmo traen a la memoria el principio de la imitatio compuesta y el fecundo diálogo que, a través de este cauce, se establece entre textos antiguos y modernos. Asimismo, el hispanista E. C. Riley ha señalado el interés de una de las escenas de la obra, que constituye el precedente literario o posible modelo de un pasaje de los cervantinos Tratos de Argel.

Philautus y Charopus pueden interpretarse como dos variaciones sobre la parábola del hijo pródigo. Sus editores apuntan cómo “el jesuita recrea este tema cristiano, lo viste de comedia latina y lo adorna con coros a la manera de la tragedia clásica”. En esta contaminatio de géneros y fuentes, el toledano recurre también a una obra cercana en el tiempo, el Acolastus de Gnaphaeus Fullo. El carácter moralizador que destaca en las piezas de Acevedo parece revelar el afán del predicador por guiar a los jóvenes descarriados hacia la senda del sumo bien. El uso de nombres parlantes, como los de los siervos falaces Pseudolus y Eutrapelus, el libertino adulescens Philautus, el senex Megadoro, o el parásito Apicius (los dos últimos, comunes a ambos textos), o las lecturas simbólicas que ofrece el espacio (la segura casa paterna frente a los lugares de perdición) son breves muestras de una técnica teatral encaminada a la emoción y persuasión del espectador. Nada de esto sorprende en un autor que con estilo y nombre de comedias enseñó al pueblo a reconocer sus vicios en personas agenas y enmendarlos en las propias suyas. Trocó los teatros en púlpitos, y despidió a los hombres de sus representaciones más corregidos y contritos.

En suma, la importancia de este teatro escolar latino en la enseñanza de los jesuitas durante el siglo XVI no viene dada únicamente por su carácter de documento “académico”, “literario” y “doctrinal”, sino también por su influencia en la formación de escritores en lengua vernácula (Cervantes, Lope, Quevedo) o por la actualización de lecturas clásicas que entraña, llegando a convertirse ocasionalmente en auténtico centón literario.

La edición de la obra de Pedro Pablo de Acevedo, cuidadosamente anotada, y su utilísima traducción ofrecen así cuatro muestras conspicuas de un género que vivifica la creación en lengua latina y que puede arrojar aún cierta luz sobre diversos aspectos de nuestro Siglo de Oro.

Jesús Ponce Cárdenas
Becario del Gobierno Vasco
BOLETÍN Nº 11, diciembre 1998


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