Madrid, Alianza Editorial, El libro de Bolsillo
1996
84-206-7234-3
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Las literaturas son siempre incompletas porque no existe una definición inequívoca para decir cuándo una obra es o no es literatura y, además, la literatura latina nos ha llegado de manera parcial por muchas y diversas circunstancias: accidentes, incendios de bibliotecas, el papel de la escuela, el cambio de soporte, la recepción del paganismo por el cristianismo..., es decir, la historia se ha decantado con el paso del tiempo por un material en concreto. A esto hay que añadir la selección que supone toda antología, teniendo presente que quien dice selección dice renuncia. Se trata, así pues, de una tarea ardua y siempre difícil que José Carlos Fernández Corte y Antonio Moreno Hernández han realizado con orden y brillantez.
No existe un único criterio de selección, unívoco y simplista, sino que en esta antología cobran importancia, además de la calidad literaria de un texto, de su carácter representativo y de su originalidad, otros conceptos como -en palabras de los autores- “la formulación de reflexiones significativas sobre su propia creación o sobre otros escritores y obras literarias, autorreflexión e intertextualidad; y las relaciones con los receptores a los que iba destinada la obra, el entorno y la sociedad en la que surge y que llegan a convertirse en temas y motivos literarios”. De esta manera se ofrece una visión más completa, rica y variada, de las manifestaciones literarias latinas.
Los textos seleccionados abarcan desde los albores de la literatura latina hasta finales del siglo II d. C., clasificándose en lo que tradicionalmente se ha llamado Época Arcaica, Clásica y Postclásica. El material se ha distribuido, a su vez, según se tratara de un testimonio en verso o en prosa, facilitando así el manejo del volumen. Este tipo de ordenación permite una mayor imparcialidad y ofrece al lector la oportunidad de hacer su propia interpretación, en vez de agruparse, por ejemplo, en géneros.
En esta antología quedan recogidas las principales “joyas” de toda la literatura latina. Aquí aparece la invocación a Venus de Lucrecio, aquí se encontrarán el “Odio y amo” de Catulo o su famoso poema 64 con el bellísimo lamento de Ariadna, no falta el retrato que hace Salustio de Catilina, tampoco el “Beatus ille...” ni el “Carpe diem” de Horacio, aquí tienen cabida los Títiros y Melibeos de Virgilio, su elogio de Italia en las Geórgicas y numerosos pasajes de la Eneida. Se exhibe Ovidio con su Dafne, con su Narciso, con Píramo y Tisbe o con Dédalo e Ícaro, además de quedar recogidas dos cartas de las heroínas. Tampoco se omiten las elegías de Propercio o Tibulo, se incluyen discursos de Cicerón y episodios de César, de Tito Livio, de los dos Sénecas, de Petronio, Lucano, Marcial, Quintiliano, Tácito, Apuleyo y de tantos y tantos... Se recogen, incluso, algunos fragmentos de Pacuvio, a pesar de que la tradición ha transmitido muy poco de sus escritos, y también obras técnicas de autores como Celso, Columela, Frontino, Vitrubio y un largo etcétera.
Los autores de esta antología evitan, en gran medida, el frecuente peligro que acecha al realizar un trabajo de estas características, a saber, que muchos fragmentos pierdan su valor real al quedar por completo aislados y descontextualizados. Este problema lo solucionan de diversas maneras: en la introducción se confecciona una breve historia de la literatura latina, sencilla pero fundamental, y, en segundo lugar, junto a cada autor se elabora un breve comentario de su vida y obra que permite, en la mayoría de los casos, seguir la lectura de los fragmentos que aparecen a continuación sin dificultad. Para facilitar todavía más la comprensión de los textos, el lector puede ayudarse en todo momento de unos detallados índices de autores y pasajes y de los cuadros cronológicos, con lo que la visión que se ofrece de la literatura latina es atrayente y completa.
Las traducciones de los fragmentos latinos también han sido cuidadosamente seleccionadas, permitiendo un mayor acercamiento al texto original. Pero conviene tener en cuenta que este volumen es una antología, es decir, una colección de pasajes escogidos, y que en ningún caso puede suplantar a la lectura de las obras completas, a la lectura de los clásicos.
Luis Arenal
BOLETÍN Nº 11, diciembre 1998