logo
Published on Sociedad de Estudios Latinos - SELat (http://selat.org)

Fallece Lois Pérez Castro

El pasado 3 de mayo nos dejó para siempre Lois Pérez Castro. Un pronóstico grave y una rápida sucesión de complicaciones han precipitado este final sin que nos hayamos hecho a la idea de que ya no le vamos a ver más. Su vacío es grande en la nueva sede de Humanidades del CSIC donde, a pesar de la sensación de alejamiento entre diferentes grupos que provoca el edificio, paradójicamente los del antiguo “Instituto Nebrija” estamos más unidos que nunca.

Sentimos el vacío físico de Lois, no pasaba precisamente desapercibido, pero, sobre todo, sentimos, y no solo sus compañeros más cercanos, un gran vacío humano; y es que su calidad en este aspecto superaba con creces cualquier medida. Lois, de quien yo diría que era único e irrepetible, tenía una personalidad muy peculiar que resaltaba en detalles tan nimios como el de que cualquiera le podía identificar sólo por el nombre, sin necesidad de acudir a sus apellidos, cosa más curiosa todavía para quien, como él, dotado de una memoria prodigiosa, que ejercía y de la que hacía gala, no olvidaba jamás el nombre y los apellidos de todo aquel con quien hubiese hablado una sola vez, y hablaba con todo el mundo. Era entrañable, nadie se resistía a sus comentarios ni a sus apelativos cariñosos, sabía de la vida de todos los que compartíamos la rutina diaria, de su familia, de sus problemas, se hacía querer porque siempre tenía una palabra amable y cariñosa o una broma oportuna que nos hacían sonreír y que mostraban su enorme simpatía, su gran sentido del humor, su fina ironía, pero también un agudo ingenio y una visión muy positiva de la vida.

Profesionalmente centró su excelente formación de filólogo en la lexicografía, en el estudio del vocabulario, sobre todo en el área del léxico especial, que incluso iba más allá del estrictamente latino. Era un profundo conocedor del léxico militar y de las terminologías técnicas griegas y latinas, como queda bien plasmado en sus publicaciones en revistas científicas y volúmenes colectivos, en las que pone además de manifiesto su dominio del lenguaje. Lo sabía todo del ejército romano y de las estrategias, utensilios y armas de guerra. El símil bélico era un recurrente en su vida como lo demuestra lo que me escribía hace poco más de un mes a propósito de su operación. “Como en todas las guerras modernas, –decía- en ésta en la que me he tenido que implicar, tras los fulgurantes avances de las fases de invasión y conquista, viene el desgaste de la pacificación”.
Era además sumamente habilidoso, un verdadero manitas. Su dominio de cualquier tipo de máquina no disminuyó ante los artefactos informáticos y, desde el momento en que éstos se nos hicieron imprescindibles, fue “nuestro gran experto” en esa materia, al que todos acudíamos y dábamos la lata con preguntas de inexpertos, ignorantes o simplemente torpes. Tenía una idea muy clara, que en parte ha dejado por escrito, de las ventajas de la aplicación de la informática en nuestra especialidad e incluso ideó algún programa para la elaboración de léxicos. Esa destreza fue aumentando y perfeccionándose con los años y ha quedado sobradamente de manifiesto, junto con otras muchas aportaciones personales y profesionales, en la importante labor que ha llevado a cabo como Secretario de la revista Emerita, que supera con creces el cometido de dicho cargo.

Pero en los últimos años, desde el nacimiento de su primer nieto en 2005, aunque seguía realizando su trabajo con ilusión, todo esto había pasado a segundo plano y confesaba abiertamente que su gran pasión era ahora disfrutar de ese niño, de las dos nietas que ya estaban en camino y de los que vinieran en el futuro. Lamentablemente no le ha dado tiempo a conocer a la última, que está a punto de nacer, y ya no podrá cumplir ese sueño. Ésa fue la única sombra que manifestó cuando nos comunicó el diagnóstico de su enfermedad.

¡Hasta siempre Lois!

Matilde Conde. CSIC


Source URL:
http://selat.org/node/121